La principal apuesta institucional del gobierno de Gustavo Petro se cayó en plena recta final de la campaña presidencial. El 4 de junio de 2026, el comité promotor de la Asamblea Nacional Constituyente anunció el retiro del proyecto y la suspensión de la recolección de firmas, enterrando una de las iniciativas más polarizantes del mandato. La explicación oficial no apela a un cambio de fondo, sino a la aritmética del balotaje.
¿Qué se cayó exactamente?
El comité promotor, encabezado por Armando Wouriyu, retiró formalmente el proyecto y frenó la recolección de firmas que debía habilitar la convocatoria. Wouriyu justificó la decisión en "la necesidad de construir acuerdos más amplios y fortalecer una alianza política". El propio presidente la respaldó: "Apoyo la decisión… de suspender la recolección de firmas", y sostuvo que el resultado electoral, "al revelar una división profunda entre la ciudadanía, no permite que el poder constituyente se convoque". La iniciativa había sido percibida por amplios sectores como "una fuente de incertidumbre institucional y división" en un país bajo fuerte presión económica.
¿Por qué justo ahora?
La respuesta está en la segunda vuelta del 21 de junio. Varios líderes del centro condicionaron cualquier respaldo a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, a que se descartara de forma explícita la constituyente en el próximo gobierno. La urgencia es aritmética: una encuesta de CB Global Data (1 a 4 de junio) da a Abelardo de la Espriella un 49,6% frente al 43,3% de Cepeda. Sin el centro, las cuentas no le alcanzan al petrismo. Juan Daniel Oviedo se negó a avalar a nadie —"este país no merece un gobierno que ignore los resultados electorales", afirmó— y Leonardo Huerta, fórmula vicepresidencial de Claudia López, rompió filas para apoyar a de la Espriella.
| Candidato | Primera vuelta (31 may) | Encuesta 2ª vuelta (CB Global Data) |
|---|---|---|
| Abelardo de la Espriella | 43,7% (~10 millones) | 49,6% |
| Iván Cepeda | 40,9% (~9 millones) | 43,3% |
Un patrón de choque con las reglas
El retiro llega mientras Petro se niega a reconocer la primera vuelta. "Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista", declaró, y aseguró que "hay dos censos en este momento, el oficial y el del software de los hermanos Bautista", con unas 800.000 personas de más. No presentó pruebas y dijo que solo aceptará el escrutinio de las comisiones con jueces. La Registraduría, en cambio, indicó que las reclamaciones no superaron el 0,7% de las mesas y calificó el proceso de "íntegro, transparente y riguroso". Una constituyente concebida para sortear al Congreso, sumada al desconocimiento de los comicios, perfila a un gobierno en tensión permanente con las instituciones.
¿Qué queda del proyecto petrista?
Sin la constituyente, con la agenda económica trabada y un balotaje que hoy favorece a la derecha, el legado de Petro queda en manos de Cepeda, quien tuvo que renegar de una bandera central del petrismo para seguir siendo competitivo. Archivar el proyecto puede oxigenar a Cepeda ante el centro, pero confirma lo que sus críticos sostenían: la iniciativa nunca tuvo el respaldo amplio que su magnitud exigía.
